Metodología
Cómo se construye cada número que se ve en una ficha: de dónde sale, a qué ejercicio se asigna, en qué divisa está, qué se copia del informe y qué se calcula aquí. Nada de esto es una promesa de exactitud, es una descripción de lo que hace el código.
As-reported, no normalizado
Los estados financieros se construyen a partir de los datos XBRL que la empresa presentó a la SEC en su 10-K. La cifra que se ve es la que la empresa reportó ese año, en la línea en que la reportó. No se re-expresan ejercicios anteriores, no se ajustan partidas para «hacerlas comparables» entre empresas y no se aplica ningún modelo propietario de normalización sectorial.
Tiene una consecuencia incómoda que conviene decir en voz alta: dos empresas del mismo sector pueden presentar el gasto operativo de forma distinta, y aquí se verán distintas. Se prefiere eso a inventar una comparabilidad que la contabilidad real no tiene. Cuando el propio informe permite reconciliar el desglose con su subtotal, se comprueba que cuadre y se usa esa reconciliación para agrupar bien las partidas.
Las magnitudes que la contabilidad no publica como tales —EBITDA, flujo de caja libre, deuda neta, capital invertido— no se toman de ningún proveedor: se construyen aquí desde las líneas reportadas, y la fórmula está escrita más abajo y en el glosario.
Cada cifra, anclada a su cierre fiscal
Una empresa con cierre en septiembre publica en su «ejercicio 2025» doce meses que van de octubre de 2024 a septiembre de 2025. Asignar esa cifra al año natural 2025 —o peor, mezclarla en la misma columna con la de una empresa que cierra en diciembre— produce comparaciones que parecen correctas y no lo son.
Aquí el mes de cierre se toma del propio registro de la empresa ante la SEC y cada ejercicio se etiqueta por su año fiscal, no por la fecha en que se publicó. Ese anclaje no es cosmético: gobierna también qué precio se cruza con qué beneficio en los ratios históricos, que se calculan con el precio del CIERRE FISCAL de cada año y no con el del 31 de diciembre. Al implantarlo hubo que reetiquetar y volver a sembrar casi una veintena de empresas cuyas columnas estaban desplazadas un año.
Divisas y subunidades
Un ADR puede cotizar en dólares mientras presenta sus cuentas en euros o en libras. Cruzar precio con beneficio exige entonces un tipo de cambio, y la divisa del precio y la de los estados se guardan por separado y se declaran en la ficha, en vez de suponer que coinciden.
El caso que mejor ilustra por qué esto importa son los peniques. La Bolsa de Londres cotiza en peniques —código «GBp», que no es ISO 4217— mientras las cuentas van en libras. El código de subunidad no lo cubre ningún par de divisas: al pedir el cambio, el proveedor lo resolvía como si fuera «GBP», insensible a mayúsculas, y devolvía la tasa a la unidad mayor sin el factor 100. Sin error, sin aviso: todo lo que cruza precio con estados —BPA contra precio, PER forward, ratios históricos, valor intrínseco— salía multiplicado por cien, mientras el PER trailing salía bien de casualidad.
La corrección se hace sobre la DIVISA y en el borde de la ingesta: el precio y los cierres y dividendos históricos, que viajan en la misma unidad, se dividen por el divisor de la subunidad y el código pasa a ser el ISO real. A partir de ahí todo lo que ya multiplicaba por el tipo de cambio queda correcto sin tocar nada más. Hay tests dedicados a ese comportamiento, y una banda de contención que, ante un descuadre de escala entre dos fuentes del mismo dato, prefiere NO reajustar antes que propagar el error a media docena de ratios.
Qué se reporta y qué se calcula
La distinción es la más importante de esta página. Unas filas son transcripciones del informe; otras son aritmética hecha aquí sobre esas transcripciones. Las segundas heredan los errores de las primeras y añaden los supuestos de su fórmula, así que van con la fórmula a la vista.
Reportado — transcrito del informe
- Ventas netas
- Coste de ventas y gasto operativo
- Resultado operativo (EBIT) y beneficio neto
- BPA básico y diluido
- Flujo de caja operativo e inversión en activos (capex)
- Activos, pasivos y patrimonio neto
- Caja, deuda financiera y minoritarios
- Acciones en circulación y medias ponderadas
- Dividendo por acción declarado
Calculado aquí — con su fórmula
- Flujo de caja libre (FCF)
- FCF = Operating cash flow − Capex
- EBITDA
- EBITDA = EBIT + Depreciation & amortisation
- Márgenes
- Margin = Line item ÷ Net sales
- Deuda neta
- Net debt = Financial debt − Cash and equivalents
- Capital invertido
- Invested capital = Equity + Financial debt − Cash
- ROIC
- ROIC = EBIT × (1 − tax rate) ÷ Invested capital
- Valor de empresa (EV)
- EV = Market cap + Net debt (× FX when currencies differ)
- PER y múltiplos de EV
- P/E = Market cap ÷ Net income · EV/EBITDA · EV/Sales · EV/FCF
- Ratios históricos por ejercicio
- Price at fiscal close × shares ÷ that year's reported figure
- Payout y rentabilidad por dividendo
- Payout = DPS ÷ EPS · Yield = DPS ÷ Price
Los modelos de valoración
El DCF, el EPV/WACC, JP Valuation y los scores de calidad NO son datos: son modelos. Cambia un supuesto y cambia el resultado, y por eso viven en pestañas separadas de los estados financieros en vez de mezclarse con ellos.
El DCF descuenta flujos de caja futuros a valor presente. Sus entradas —crecimiento, margen, tasa de descuento, valor terminal— se pueden editar en la propia ficha, y el punto de partida sale del histórico de la empresa y del consenso de analistas. El EPV valora el poder de beneficio actual sin suponer crecimiento, que es la lectura conservadora del mismo negocio.
JP Valuation y los scores de calidad son criterios propios: el primero estima un valor intrínseco por una senda de crecimiento de los beneficios, y los segundos resumen solidez financiera y calidad del negocio en una nota. Sus ponderaciones internas no se publican. Lo que sí se dice —y es lo que hay que saber para usarlos— es qué entra en cada uno, sobre qué serie se calcula y que ninguno es una señal de compra: son un filtro para decidir qué empresa merece que le leas las cuentas, que es lo que hay en las otras pestañas.
Cada cuánto se actualiza
No todo se refresca al mismo ritmo, porque no todo cambia al mismo ritmo. La ficha declara la divisa y el periodo que cubre; lo que sigue es la cadencia de cada bloque.
- Cotización, capitalización y valor de empresa: durante la sesión, con retraso; fuera de mercado quedan congelados en el último cierre.
- Ratios del presente y snapshot de mercado: una vez por día de mercado.
- Estados financieros anuales: se revisan periódicamente y se amplían cuando la empresa presenta un 10-K nuevo; los ejercicios ya cerrados no se tocan salvo que cambie cómo se calcula un campo, en cuyo caso se rehace el histórico entero.
- Estimaciones de consenso: semanalmente. Noticias, agenda de resultados y movimientos de insiders: a diario. Recomendaciones de analistas: mensualmente.
Limitaciones conocidas
Publicar los límites es parte del método. Estos son los que se conocen y no se han resuelto:
- Los ADRs que reportan en IFRS y las empresas que no presentan ante la SEC tienen histórico más corto y menos detalle: la profundidad grande solo existe donde hay presentación en us-gaap.
- Una fila puede quedar vacía porque la empresa no reporta ese concepto, no porque valga cero. El hueco se muestra como hueco: aquí no se interpola, no se arrastra el valor del año anterior y no se pone un cero de relleno.
- El ROIC, el capital invertido y la deuda neta describen mal a bancos y aseguradoras, cuyo balance ES el negocio y no su soporte. El número se calcula igual, pero ahí no significa lo que parece.
- El histórico de precio y el consenso de analistas no salen de los informes a la SEC, así que su profundidad y su exactitud dependen de fuentes de mercado y no son verificables contra el 10-K.
- Los estados son anuales. No hay serie trimestral, y por tanto tampoco lecturas TTM entre publicaciones.
Cuando algo está mal
Los errores se corrigen en el origen y se vuelve a sembrar la empresa entera, no se parchea la celda: un dato mal casi nunca está mal solo en un sitio. El caso de los peniques que se cuenta arriba se detectó así, se arregló en la ingesta y obligó a re-sembrar los tickers afectados.
Si una cifra no cuadra con el informe original, contrástala primero con la presentación de la empresa en EDGAR —es pública— y avísanos con el ticker, el ejercicio y la fila.
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